Desde la Conferencia de Seguridad de Múnich, Grossi trazó un complejo panorama tras el reciente conflicto entre Teherán, Tel Aviv y Washington.
Grossi aseguró que, pese a la profunda transformación de la realidad sobre el terreno, un acuerdo técnico con Washington no es una quimera.
«Todo ha cambiado profundamente, pero llegar a un entendimiento sigue siendo técnicamente posible, aunque difícil», declaró subrayando la fragilidad del camino hacia la diplomacia.
El máximo responsable del organismo atómico detalló el impacto del conflicto armado de junio en las instalaciones nucleares iraníes.
«La infraestructura física real, básicamente, ya no existe o está gravemente dañada», afirmó, sentenciando que cualquier diálogo futuro deberá construirse sobre «una nueva realidad» y no sobre los parámetros previos a las hostilidades.
No obstante, Grossi confirmó el retorno de los inspectores de la AIEA a Irán, desmintiendo el fin de la supervisión.
«Hemos vuelto», aseveró, detallando que las labores de verificación se han reanudado con éxito en todas las zonas, a excepción de los puntos que fueron blanco de los ataques.