El documento adoptado incluyó, por tercera vez, el llamado explícito del organismo africano a retirar a la nación caribeña de la lista unilateral de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, subrayando el carácter arbitrario de dicha designación.
Los líderes africanos expresaron su preocupación por el recrudecimiento de los efectos negativos del bloqueo, especialmente en el contexto actual, cuando Cuba aún enfrenta importantes desafíos económicos y sociales derivados de la pandemia de COVID-19.
Asimismo, denunciaron el alcance extraterritorial de esta política, incluida la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton, que refuerza las restricciones y amplía sus consecuencias más allá de las fronteras estadounidenses.
La resolución reafirmó los lazos históricos, políticos y de solidaridad que unen a los pueblos de África y Cuba, y constituyó una expresión del respaldo africano a la eliminación de esta política, considerada injusta, ilegal y contraria a los principios del derecho internacional y la soberanía de los Estados.