El Canciller cubano advirtió que, más allá de las ideologías y de los modelos políticos o culturales, todos los Estados nacionales se encuentran hoy en riesgo ante las políticas de agresión, el intervencionismo y la disputa por recursos estratégicos como hidrocarburos, minerales críticos, tierras raras, agua, biodiversidad y rutas de comercio.
Durante su intervención, Rodríguez Parrilla cuestionó con especial énfasis, el empleo de aranceles como instrumento de agresión y la aplicación extraterritorial de leyes norteamericanas, así como la pretensión de someter al mundo a la jurisdicción de tribunales estadounidenses, en abierta violación de la igualdad soberana de los Estados y del derecho internacional.
Particular preocupación generó la orden ejecutiva del 29 de enero, emitida por el presidente de Estados Unidos, que impone un castigo colectivo al pueblo cubano y persigue deliberadamente provocar una catástrofe humanitaria mediante un cerco energético contra el país. “¿Puede permitirse a una gran potencia intentar destruir a una pequeña nación de paz, someter a su pueblo al genocidio con el burdo pretexto de la seguridad nacional?”, cuestionó el Canciller cubano, al denunciar la naturaleza ilegal, inmoral y despiadada de esta política.
Frente a estas amenazas, se ratificó la firme decisión del pueblo cubano de defender, con el mayor vigor, su derecho a la libre determinación, la independencia, la soberanía, la integridad territorial y el orden constitucional, en estrecha unidad y amplio consenso.
Cuba impedirá una crisis humanitaria en su territorio, aunque ello implique privaciones y sacrificios, apoyándose en un pueblo consciente, instruido y valiente, en sus recursos humanos altamente calificados y en sus sólidos sistemas de educación, salud y ciencia. Cuba cuenta con tierras cultivables, reservas de agua y minerales, infraestructura básica, capacidad propia de refinación y producción de casi la mitad del crudo que consume, además de un programa en expansión de inversiones en energía solar.