Esta postura, reportada por Reuters a través de dos fuentes saudíes, persiste a pesar de la presión pública ejercida por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien recientemente expresó su esperanza de que el reino se uniera «pronto» al proceso de normalización.
La negativa saudí significa que un histórico establecimiento de relaciones diplomáticas, que transformaría las alianzas geoestratégicas de Oriente Medio y fortalecería la influencia de Estados Unidos en la región, no será un resultado de la próxima visita a Washington del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.
Según las fuentes, Riad busca evitar cualquier malentendido y coordinar por completo con su aliado estadounidense antes de cualquier anuncio público, subrayando que su posición fundamental no ha cambiado.