«Como no se bancan que una mujer tenga razón hacen lo que hicieron en Comodoro Py», dijo sobre el fallo que busca proscribirla para ejercer cargos públicos.
“El efecto principal de esta sentencia, metodología o persecución, es disciplinar a la dirigencia política, social y sindical”, advirtió la presidenta del Partido Justicialista, que horas después recibió una carta firmada por más de 250 presidentes, expresidentes y dirigentes políticos del mundo que se solidarizaron con ella y denunciaron «Lawfare», entre ellos Xiomara Castro, Luis Arce, Rafael Correa y Evo Morales. Además, dijo que está dispuesta a pagar el precio de ir a prisión por «haber cumplido con tu generación»
«Como no me pueden pegar, porque viste que cuando uno discute y tiene razón, pum, piña. Como no me pueden dar la piña, entonces hacen las cosas que hacen como la que hicieron hoy en Comodoro Py», dijo CFK.
Un par de horas antes, el tridente de Casación dió a conocer el fallo de una forma poco usual para su metodología habitual, que es colgar el texto en internet. Esta vez, fijó la audiencia con un mes de anticipación y leyeron la sentencia en un streaming que fue levantado por los canales de televisión. Allí, ratificaron lo que se preveía: la confirmación de la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra la expresidenta por licitaciones de obras públicas en Santa Cruz.
Los abogados de la expresidenta habían anticipado que no iba a presentarse a la audiencia y que la seguiría de manera remota para no prestarse al show. Y así fue, a la medida judicial con fuerte contenido político, respondió con más política, entre militancia y dirigencia.
Primero en el oeste del conurbano bonaerense y, después, en el Instituto Patria, donde saludó a cientos de personas que la esperaban en la calle y se reunió con legisladores.
«Cuando sos mujer, todo te lo hacen 20 veces más difícil. Y si por algo me castigan no solamente es por todo lo que hice sino porque soy mujer también. Y no se bancan discutir con una mujer y que no puedan tener razón», agregó Cristina Kirchner tras la puesta judicial que también tuvo su correlato mediático.
Aplaudida por cientos de mujeres vestidas con remeras violetas (por su trabajo en la prevención de la violencia de género), agregó: «No importa chicas, al lado de lo que han tenido que aguantar miles y miles de mujeres en condiciones horrendas, esto no lo veo como un sacrificio sino casi como una obligación de alguien que tiene un proyecto de país y un modelo de sociedad. Nada que agradecer, soy yo la que viene a agradecerle a todas ustedes». A lo que las mujeres respondieron con el típico cántico de las bases: “Cristina, corazón. Acá tenés las pibas para la liberación”.
Mantuvo una reunión con numerosos dirigentes en la que ratificó lo que viene diciendo desde hace tiempo, que el fallo es una consecuencia de lo que hizo durante su gobierno y que busca correrla del escenario político argentino. Explicó que el efecto principal de la «sentencia, metodología o persecución, es disciplinar a la dirigencia política, social y sindical».
«Después de todo, que te metan presa por haber cumplido con tu generación, a otros que están desaparecidos, el precio que me hacen pagar, dentro de todo y mirando lo que otros sufrieron es bastante poco y estoy dispuesta a pagarlo porque no me van a hacer arrepentir de absolutamente nada”, agregó.
Cristina Kircher había publicado una carta en la que denunció el “zafarrancho judicial” del fallo cuyo “verdadero objetivo» es proscribirla. «Una vez más el peronismo y la proscripción. Nada nuevo bajo el sol», afirmó y repitió la frase que ya utilizó y que caló hondo en la militancia: «No fui ni seré nunca mascota del poder».
Poco después de conocerse el fallo, más de 250 presidentes, expresidentes y políticos de todo el mundo difundieron una carta en solidaridad con la expresidenta. «Expresamos nuestro absoluto rechazo a la persecución política, mediática y judicial a la que está siendo sometida», dice el texto firmado por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro y de Bolivia, Luis Arce y los expresidentes Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales Ayma, de Bolivia; Ernesto Samper, de Colombia, y Manuel Zelaya, de Honduras, entre otros.
Aseguraron que la condena «tiene como objetivo eliminar de la vida política a la dos veces presidenta y exvicepresidenta de los argentinos y las argentinas, así como también, los valores e ideales que ella representa».
No cabe dudas, señalaron, «de que la causa es parte de un plan sistemático de persecución, articulada por sectores políticos, mediáticos y judiciales, cuyo fin es proscribirla e instalar discursos de odio y violencia».
El texto que también lleva la firma del jurista español Baltasar Garzón y el exvicepresidente boliviano Álvaro García Linera sostiene que la persecución contra CFK estuvo «promovida desde los medios de comunicación hegemónicos, el Poder Judicial, distintas agencias del Estado y dirigentes políticos» y se desarrolló «con la apertura e impulso de numerosas causas judiciales». Todas, caractéristicas del lawfare que se viene aplicando contra los líderes de gobiernos populares de América Latina. Sin embargo, advirtieron, que «su consecuencia más dramática fue el intento de magnicidio del 1° de septiembre de 2022».