Por Pedro Poza Maupain
La declaración se dio a conocer poco antes de que Donald Trump manifestase que se ocupará de la isla ártica ¨por las buenas o por las malas¨
«Como líderes de los partidos de Groenlandia, reiteramos nuestro deseo de que EEUU ponga fin a su desprecio hacia nuestro país», afirma el texto, que sigue con un mensaje sobre la identidad nacional: «No queremos ser ni estadounidenses ni daneses, queremos ser groenlandeses».
Bajo el título «Estamos unidos como pueblo», los líderes políticos, con el primer ministro, el liberal Jens-Frederik Nielsen, a la cabeza, sostienen que el futuro de Groenlandia debe ser decidido exclusivamente por el propio pueblo groenlandés.
«El trabajo sobre el futuro de Groenlandia se lleva a cabo en diálogo con el pueblo groenlandés y se prepara sobre la base de las leyes internacionales y la Ley de Autonomía», escriben. «Ningún otro país puede interferir en esto. Debemos decidir por nosotros mismos el futuro de nuestro país, sin presiones para tomar decisiones rápidas, sin dilaciones ni interferencias de otros países».
Aunque indican que Groenlandia sigue deseando una estrecha colaboración con EEUU y los aliados occidentales, subrayan que el diálogo futuro debe basarse en elrespeto mutuo, la diplomacia y los principios internacionales: «Este es el camino a seguir para los aliados y amigos».
Como consecuencia de la situación, los líderes políticos groenlandeses anuncian que han decidido adelantar un debate sobre el tema en el Parlamento, aunque sin fijar una fecha precisa. El texto concluye con un claro mensaje a la Casa Blanca: «Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés».
Hasta el momento, la estrategia de la Administración Trump respecto a la isla ha sido referirse a ella como si todavía fuera una colonia bajo control absoluto de Dinamarca y sin ningún poder de decisión, pese a que se trata de un territorio autónomo con un Parlamento propio que, en principio, tiene derecho a iniciar un proceso de independencia si así lo desease.
En general, los políticos groenlandeses, especialmente el primer ministro Nielsen, han expresado en varias ocasiones su disgusto por el tono empleado por Trump y sus colaboradores, ya que consideran que hablan de Groenlandia como si fuese una mercancía o un mero territorio estratégico, en lugar de tratarla como un socio en igualdad de condiciones.
Cabe destacar que el comunicado también ha sido firmado por Pele Broberg, líder de Naleraq, el principal partido de la oposición y el más dispuesto a escuchar las propuestas de EEUU. Que suscriba el texto parece contradecirse un tanto con sus más recientes declaraciones sobre un diálogo directo con la Casa Blanca.
A principios de esta semana, Broberg dijo que era necesario que los groenlandeses entablen conversaciones con Washington sin la presencia del Gobierno danés: «Necesitamos un diálogo sin Dinamarca ni nadie más presente. Para averiguar qué es lo que quiere EEUU».
«Todo el mundo habla ansioso de la anexión como una amenaza mientras se ignora por completo cómo fuimos anexionados por Dinamarca, que es la razón por la que también estamos tratando de lograr la independencia», indicó en una entrevista con la cadena pública canadiense CBC.
«Así que no entiendo cómo la comunidad internacional intenta mantener un mundo basado en normas internacionales cuando, al mismo tiempo, ignora cómo Dinamarca se anexionó Groenlandia en primer lugar», continuó. «Ahora mismo veo oportunidades sin necesidad de convertir a EEUU en un enemigo».
Naleraq, que obtuvo el 24,5% del voto en las elecciones legislativas de 2025, desea que la isla sea independiente cuanto antes. El resto de partidos del Parlamento, con excepción del liberal-unionista Atassut (7,3% del voto), también desea la independencia, pero considera que a corto plazo resultaría precipitada, por lo que debe llegar en el momento adecuado y tras un proceso coordinado plenamente con Dinamarca. La Ley de Autonomía groenlandesa de 2009 dota al Parlamento groenlandés de capacidad legislativa para poner en marcha este proceso.