Para Lula, las decisiones del presidente estadounidense Donald Trump son inapropiadas. Aun así, dijo, el gobierno brasileño está dispuesto a negociar cuestiones comerciales. «Estamos dispuestos a sentarnos a la mesa en igualdad de condiciones. Lo que no aceptamos es ser tratados como subordinados. No aceptaremos eso de nadie. Es fundamental que nuestro compromiso sea con el pueblo brasileño», apuntó.
«Si nos gustaran los emperadores, Brasil seguiría siendo una monarquía. No queremos eso. Queremos un país democrático, soberano y republicano», añadió.
Exportaciones
En la misma reunión, el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Geraldo Alckmin, quien lidera las negociaciones sobre los aranceles, presentó cifras actualizadas sobre el impacto de estas medidas en el comercio brasileño. Según informó, el 35,6% de todas las exportaciones de Brasil a EE.UU. está sujeto a un arancel del 50%.
El arancel aplicado a Brasil es parte de la nueva política de la Casa Blanca, iniciada por el presidente Donald Trump, que busca aumentar los aranceles a los socios comerciales para tratar de revertir la pérdida relativa de competitividad de la economía estadounidense frente a China en las últimas décadas. El pasado 2 de abril, Trump impuso barreras arancelarias según el tamaño del déficit que EE.UU. tiene con cada país. Como EE.UU. tiene un superávit con Brasil, se impuso el arancel más bajo, del 10%.
Sin embargo, el 6 de agosto, Trump aplicó un arancel adicional del 40% contra Brasil en represalia por decisiones que, según él, afectaban a las grandes tecnológicas estadounidenses y en respuesta al juicio al expresidente Jair Bolsonaro, acusado de intentar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
Además, Alckmin explicó que el 23,2% de las exportaciones al país norteamericano están gravadas según la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de EE.UU., que se aplica a todos los países excepto al Reino Unido. Para el acero, el aluminio y el cobre, por ejemplo, el arancel es del 50%; los coches y las piezas de automóvil están gravados con un 25%. El 41,3% restante de los productos exportados a EE.UU. tiene un arancel del 10%.