Durante una conferencia de prensa celebrada en Ginebra, la portavoz principal de la Oficina del Alto Comisionado, Ravina Shamdasani, informó que Türk concluyó una visita de cinco días a esa nación, donde constató el impacto de la violencia en la población desplazada.
Según la funcionaria, el alto comisionado visitó un asentamiento en el Estado del Norte, que alberga a unas 20 mil personas, y exhortó a todas las partes, incluidas las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), a evitar que las atrocidades de El Fasher se repitan en Kadugli, Dilling y Kordofán.
La portavoz subrayó que la ciudad de El Fasher sufrió un asedio de 18 meses que privó a la población de alimentos, atención médica y servicios básicos e incluyó graves abusos como ejecuciones sumarias, violencia sexual, tratos inhumanos y secuestros.
También informó que las FAR y sus aliados del Movimiento de Liberación del Pueblo Sudanés-Norte se encuentran desplegados a unos 20 kilómetros de Kadugli, ciudad sitiada donde se ha confirmado la hambruna.
Shamdasani añadió que “más de 25 mil personas fueron desplazadas en Kordofán del Sur desde finales de octubre en medio de continuos enfrentamientos militares, intensos bombardeos, ataques con drones y agresiones aéreas”.
En relación con un informe presentado al Consejo de Seguridad, Shamdasani indicó que la Corte Penal Internacional determinó que tras la caída de El Fasher se cometieron crímenes de guerra y de lesa humanidad, lo que coincide con las conclusiones de la Oficina del Alto Comisionado.
De acuerdo con la portavoz, el Alto Comisionado pidió la implementación inmediata de medidas para garantizar el tránsito seguro de los civiles que abandonan las zonas en conflicto activo, así como su protección de ejecuciones sumarias, violencia sexual, represalias, detenciones arbitrarias y secuestros.