”Dios me ha bendecido con esta visita al santuario, que siempre he anhelado», afirmó a su llegada.
El pontífice rezó ante la tumba de San Charbel, encendió una vela traída desde Roma y añadió que «desde este santuario, oramos por la paz en el mundo y en el Líbano.
El papa León XIV cumple en Líbano la segunda etapa de una gira que lo llevó primero a Türkiye, como parte de su primer viaje apostólico como líder de la Iglesia Católica.
La Iglesia y el Santuario de San Charbel representan un símbolo de profunda espiritualidad y ascetismo cristiano, además de ser un destino de peregrinación para creyentes del Líbano y del extranjero en busca de bendiciones y sanación.
Este espacio encarna la conexión espiritual entre el país y la herencia cristiana oriental.
El Papa León XIV llegó al Líbano el domingo procedente de Turquía, en su primer viaje al extranjero y fue recibido por presidentes, parlamentarios, ministros y funcionarios, así como por multitudes que lo saludaron en su recorrido hacia el Palacio Presidencial en Baabda.
En un discurso al pueblo libanés, instó a transformar el dolor en esperanza mediante el amor, y a trabajar por la unidad superando la división.
El mensaje fue pronunciado durante una reunión con obispos, sacerdotes, personas consagradas y personal pastoral en la Basílica de Nuestra Señora del Líbano en Harissa, donde también estuvo presente el presidente Aoun.
Desde el Palacio Presidencial, el papa León XIV elogió al pueblo libanés por su brillante cualidad, una resiliencia que se resiste a derrumbarse y se levanta con valentía ante cada prueba.
El Papa fue recibido con aplausos, vítores, el repique de campanas, saludó y bendijo a los fieles durante esta visita considerada histórica.