Durante un encuentro convocado por la Red de Juristas en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, Gil subrayó que la operación militar del 3 de enero no solo dejó un centenar de muertos, sino que socava el orden jurídico global construido tras la Segunda Guerra Mundial.
Inmunidad presidencial, norma intocable
Gil recordó que la inmunidad personal de los jefes de Estado es una norma consuetudinaria universal, reconocida incluso por tribunales de potencias occidentales.
“No hay argumento válido que sostenga el secuestro de un jefe de Estado, porque estaríamos hablando de la destrucción de uno de los elementos básicos para sostener el orden mundial”, afirmó.
Subrayó que Cilia Flores, además de primera dama, es diputada de la Asamblea Nacional, lo que refuerza su estatus de autoridad constitucional protegida por el derecho internacional.
Violación de la Carta de las Naciones Unidas
El canciller destacó que la agresión estadounidense infringe directamente el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe taxativamente la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
Esta norma no es solo legal, sino política: fue construida tras el evento más doloroso del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial, para garantizar la paz y la convivencia entre naciones”, explicó.
Una ofensiva contra el multilateralismo
Gil advirtió que la acción de Estados Unidos no solo atenta contra Venezuela, sino contra el sistema multilateral en su conjunto. “Lo que ocurrió el 3 de enero hirió de muerte a la ONU, cuyos pilares han sido sistemáticamente violentados”, señaló.
Agregó que imponer la “ley de la selva”, donde la fuerza sustituye al derecho, pone en riesgo la supervivencia misma de la humanidad, especialmente en un mundo donde potencias nucleares actúan al margen de cualquier control jurídico.
Diplomacia como arma de resistencia
En medio de la condena, Gil reafirmó el compromiso de Venezuela de luchar por la liberación de Maduro y Flores “por la vía de la palabra, el diálogo y la diplomacia”.
“Esta no es una lucha cualquiera. Es la batalla por el alma del orden internacional. Su retorno significará la victoria de la justicia, la legalidad y la razón sobre la fuerza, las armas y la muerte”, concluyó.
Inmunidad presidencial, norma intocable
Gil recordó que la inmunidad personal de los jefes de Estado es una norma consuetudinaria universal, reconocida incluso por tribunales de potencias occidentales.
“No hay argumento válido que sostenga el secuestro de un jefe de Estado, porque estaríamos hablando de la destrucción de uno de los elementos básicos para sostener el orden mundial”, afirmó.
Subrayó que Cilia Flores, además de primera dama, es diputada de la Asamblea Nacional, lo que refuerza su estatus de autoridad constitucional protegida por el derecho internacional.
Violación de la Carta de las Naciones Unidas
El canciller destacó que la agresión estadounidense infringe directamente el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe taxativamente la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
Esta norma no es solo legal, sino política: fue construida tras el evento más doloroso del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial, para garantizar la paz y la convivencia entre naciones”, explicó.
Una ofensiva contra el multilateralismo
Gil advirtió que la acción de Estados Unidos no solo atenta contra Venezuela, sino contra el sistema multilateral en su conjunto. “Lo que ocurrió el 3 de enero hirió de muerte a la ONU, cuyos pilares han sido sistemáticamente violentados”, señaló.
Agregó que imponer la “ley de la selva”, donde la fuerza sustituye al derecho, pone en riesgo la supervivencia misma de la humanidad, especialmente en un mundo donde potencias nucleares actúan al margen de cualquier control jurídico.
Diplomacia como arma de resistencia
En medio de la condena, Gil reafirmó el compromiso de Venezuela de luchar por la liberación de Maduro y Flores “por la vía de la palabra, el diálogo y la diplomacia”.
“Esta no es una lucha cualquiera. Es la batalla por el alma del orden internacional. Su retorno significará la victoria de la justicia, la legalidad y la razón sobre la fuerza, las armas y la muerte”, concluyó.