Esta dinámica, enfatiza la ONU, es parte de un entorno caracterizado por “limitaciones presupuestarias, altos costos de servicio de la deuda y una inflación alimentaria persistente”, que pesan en la trayectoria de desarrollo sostenible del continente.
África Oriental se destaca como la subregión más dinámica, con un crecimiento proyectado del 5,8% en 2026, impulsado en particular por el sólido desempeño económico de países como Etiopía y Kenia, apoyados por la integración regional y la expansión de la energía renovable. Por el contrario, otras subregiones siguen siendo más modestas: África occidental con un 4,4%, África septentrional con un 4,1%, África central con un 3,0% y África meridional con un 2,0%.
Pero las nubes están en el horizonte. El informe de la ONU destaca que la relación promedio entre la deuda y el PIB de los países africanos alcanzará alrededor del 63% en 2025, con los costos del servicio de la deuda que absorben una parte significativa de los ingresos del gobierno.
Alrededor del 40% de los países africanos siguen endeudados o en alto riesgo; algunos tratan de reestructurar su deuda dentro del marco común del G20.
En el lado de los bancos centrales internacionales, el informe Global Economic Prospects del Banco Mundial señala que “el crecimiento global sigue siendo moderado y menos capaz de generar una fuerte expansión”, al tiempo que es “relativamente resistente a las incertidumbres de la política comercial”. Esta dinámica afecta indirectamente a África, donde el acceso a la financiación, la estabilidad de las reservas y la reducción de la vulnerabilidad a las perturbaciones externas siguen siendo grandes desafíos.
Del mismo modo, en varias economías africanas, la disminución general de la inflación no significa el fin de las presiones sobre los hogares. El Banco Mundial estima que la inflación media en el África subsahariana ha aumentado del 7,1% en 2023 a alrededor del 4,5% en 2024, pero los precios de los alimentos y las necesidades básicas continúan pesando sobre los hogares de bajos ingresos, lo que limita su poder adquisitivo.
Comercio e integración económica
En este contexto, el informe de la ONU también señala que mecanismos como la Ley de Crecimiento y Oportunidad de África (AGOA), cuya sostenibilidad está siendo cuestionada por las nuevas medidas adoptadas por los Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump al poder, y la implementación del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) son cruciales para la integración económica africana. Todavía hay incertidumbres en torno a su implementación y la aparición de nuevas barreras comerciales podría obstaculizar la integración de las economías del continente en las cadenas de valor globales.
¿Hacia un crecimiento sostenible?
El informe concluye que “el crecimiento africano puede seguir siendo resistente, pero solo será sostenible si va acompañado de reformas estructurales y una mayor coordinación de las políticas nacionales y regionales”. Este enfoque incluye políticas fiscales prudentes, mayores reservas, inversión en sectores sociales clave (educación, salud) y mayor cooperación a nivel internacional.