Según recoge Xinhua, el mandatario chino hizo el comentario durante una conversación con el príncipe heredero saudí, «a petición de este último».
Pekín ha mantenido su postura contraria a la agresión militar iniciada por EE.UU. e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, por lo que ha efectuado insistentes llamados a la desescalada, el fin del conflicto y la vuelta a la mesa de las negociaciones.
Para el país asiático, el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las respuestas de Irán a la agresión, supone un problema económico, en vista de que alrededor de 45 % del crudo que alimenta su economía proviene de países del golfo Pérsico y debe atravesar ese canal marítimo.
Se estima que este asunto será tratado en la próxima visita oficial del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Pekín, donde mantendrá un encuentro con su homólogo, Xi, al que ha alabado en varias ocasiones.