En toda África, las disparidades son significativas, pero se destacan varias actuaciones notables. En las regiones subsaharianas analizadas, Seychelles emerge como el país africano más afectado con una puntuación de 68/100, seguido de Cabo Verde (62), Botswana (58) y Ruanda (58), lo que demuestra que la transparencia y los esfuerzos de rendición de cuentas institucional pueden dar resultados.
Por el contrario, varios países africanos se encuentran entre los puntajes más bajos del mundo. Según el IPC 2025, Somalia y Sudán del Sur se encuentran en la parte inferior de las clasificaciones mundiales, cada una con 9/100, lo que refleja los desafíos estructurales persistentes, como la inestabilidad política, los mecanismos de supervisión débiles y los frágiles sistemas judiciales.
La corrupción sigue siendo una amenaza importante para la estabilidad, el desarrollo y la democracia
El informe hace hincapié en que el África subsahariana tiene el promedio regional más bajo, alrededor de 32/100, lo que la convierte en la región más afectada por la corrupción percibida a nivel mundial. Esta situación, según Transparencia Internacional, proviene de instituciones débiles, sistemas de supervisión deficientes y limitaciones en el espacio cívico, factores que socavan la rendición de cuentas pública y la transparencia.
El impacto de estos niveles de percepción de la corrupción va más allá de las clasificaciones. Los bajos puntajes de IPC se asocian consistentemente con un menor atractivo para los inversores internacionales, ya que la transparencia y el estado de derecho se consideran esenciales en la toma de decisiones económicas. En un contexto en el que los países africanos buscan más inversión extranjera directa para impulsar el crecimiento, estas percepciones disminuyen significativamente la confianza de los inversores. Si bien el informe no proporciona una cifra específica de costos económicos vinculada a la corrupción en África, subraya que la corrupción “sigue siendo una grave amenaza para la estabilidad, el desarrollo y la democracia”.
Más de dos tercios de los países obtienen puntajes por debajo de 50, lo que indica graves problemas de corrupción en la mayor parte del planeta
Esta frase refleja con precisión el inglés original utilizado por Transparencia Internacional: “la gran mayoría de los países no están manteniendo la corrupción bajo control: más de dos tercios, 122 de 182, puntajes menores de 50 en el índice”, lo que indica claramente el desafío generalizado de la corrupción en las regiones del mundo.
El análisis del CPI destaca más a fondo la importancia de proteger el espacio cívico, incluidas las libertades de expresión, opinión y asociación. El informe señala que la degradación de estas libertades a menudo está relacionada con la creciente percepción de corrupción, ya que debilita la capacidad de los medios de comunicación y la sociedad civil para monitorear el abuso de poder y responsabilizar a los líderes.
Las restricciones a la libertad de los medios de comunicación, las presiones sobre las organizaciones independientes o la débil independencia judicial se identifican como factores que exacerban los niveles de corrupción percibidos.
Transparencia Internacional hace un llamado a los líderes para que fortalezcan la independencia judicial, la transparencia de las finanzas políticas, la libertad de los medios de comunicación y la acción contra los flujos financieros ilícitos, todas las medidas que se consideran esenciales para revertir las tendencias observadas en 2025.
Algunas iniciativas ofrecen razones para un optimismo prudente. Por ejemplo, la puntuación de 58/100 de Ruanda refleja esfuerzos sostenidos en transparencia y rendición de cuentas, incluida la digitalización de los servicios públicos y la publicación en tiempo real de datos de contratación pública, que reducen las oportunidades de prácticas opacas. En Marruecos, se han introducido mecanismos para el seguimiento de las declaraciones de activos entre los altos funcionarios para reducir los conflictos de intereses. Estos ejemplos ilustran que las reformas estructurales y las innovaciones institucionales pueden desempeñar un papel positivo en la mejora de la gobernanza.
Colocar la transparencia en el corazón de la agenda de África
Además, marcos regionales como la Estrategia Continental Anticorrupción de la Unión Africana y la integración de las normas anticorrupción en acuerdos regionales como el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) se esfuerzan por colocar la transparencia en el centro de la agenda política de África. Los expertos hacen hincapié en que las sanciones, el fortalecimiento de las instituciones y el aumento de la cooperación regional son esenciales para traducir estas ambiciones en resultados mensurables.
Dicho esto, el informe del IPC 2025 advierte contra una visión demasiado pesimista e invita a los lectores a ver a África no solo como una región que enfrenta desafíos, sino también como un espacio donde las reformas específicas y una sociedad civil dinámica pueden desempeñar un papel decisivo en la reducción sostenible de la corrupción percibida.