La máxima autoridad del movimiento político y militar subrayó que la Resistencia está comprometida a tomar todas las medidas necesarias para enfrentar cualquier amenaza de este tipo.
Qassem sostuvo que el mayor golpe asestado a Estados Unidos y a Israel fue el establecimiento de la República Islámica en Irán, al considerar que este hecho alteró de forma estructural el equilibrio de poder en la región y frustró los intentos de dominación occidental.
El jefe de Hezbolá señaló que Washington intentó derrocar a Irán desde dentro mediante la infiltración de elementos que perpetraron actos de destrucción, incendios provocados y asesinatos de civiles inocentes, como parte de una estrategia de desestabilización interna.
A juicio de Qassem, Estados Unidos busca dominar el mundo entero y, en alianza con Israel, aplastar todos los movimientos de Resistencia en Medio Oriente, utilizando presiones políticas, militares y de seguridad para neutralizar cualquier proyecto soberano que desafíe su hegemonía.
El dirigente reveló que, en los últimos dos meses, diversas partes han preguntado si Hezbolá intervendría en caso de que Estados Unidos e Israel entren en guerra directa contra Irán.
Al respecto, afirmó que el movimiento sigue de cerca lo que ocurre y está decidido a defenderse.
Indicó que la organización elegirá cómo actuar, si interviene o no, en el momento oportuno, advirtiendo que una guerra contra Irán podría, esta vez, incendiar toda la región y desencadenar un conflicto de consecuencias imprevisibles.
Por su parte, el vicepresidente del Consejo Islámico Chiita Supremo, Ali Al Khatib, advirtió sobre la extrema peligrosidad de cualquier acto imprudente que pueda cometer Estados Unidos contra el Líder Supremo iraní.
Al Khatib afirmó que cualquier agresión contra Ali Khamenei sería considerada una guerra contra la comunidad islámica chiita en todo el mundo, y alertó a los pueblos del mundo, en especial a Estados Unidos, sobre las consecuencias de un acto que solo podría cometer alguien que no comprende la magnitud de sus repercusiones.
La referencia religiosa llamó a todas las partes internacionales, y en primer lugar al Papa del Vaticano, a intervenir para detener lo que calificó como una locura que podría conducir a una catástrofe global.
Al mismo tiempo, advirtió que quienes apuestan por las amenazas estadounidenses contra Irán no obtendrán un destino mejor que en ocasiones anteriores y solo cosecharán decepción.
En este punto, recalcó que quienes intenten adoptar una postura de neutralidad no podrán evadir las consecuencias, ya que “enterrar la cabeza en la arena no servirá de nada”.