El jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán, Mohammed Eslami, fue categórico al señalar que “la cuestión del enriquecimiento del uranio al 60 % depende de si la otra parte levanta todas las sanciones o no”, subrayando que Teherán no aceptará concesiones unilaterales mientras se mantenga la presión económica y política sobre la República Islámica.
En declaraciones ofrecidas desde Teherán, Eslami sostuvo que las relaciones entre Irán y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) “están establecidas”, aunque advirtió que la agencia internacional mantiene una “tarea pendiente” relacionada con los ataques militares contra instalaciones nucleares protegidas, un asunto del que, afirmó, el organismo “no puede escapar”.
Desde Teherán se ha insistido reiteradamente en que dichos ataques, perpetrados por EE.UU. en junio de 2025, violan el derecho internacional y socavan la credibilidad del sistema de supervisión nuclear.
Irán y la Organización Internacional de Energía Atómica avanzan en acordar una nueva fase de las negociaciones entre la institución y el país persa para abordar los temas relacionados con los asuntos nucleares y el actual enriquecimiento de uranio de Irán.
El alto funcionario iraní descartó además que la salida de uranio enriquecido al extranjero forme parte de las negociaciones actuales, aclarando que esa posibilidad “no ha estado sobre la mesa” y que, cuando fue mencionada en el pasado, respondió únicamente a propuestas de algunos países con la intención de facilitar el diálogo, sin que haya sido objeto de discusión formal en las conversaciones en curso.
Estas declaraciones se producen tras la primera jornada de contactos indirectos entre Irán y Estados Unidos, celebrada el pasado viernes en Mascate, Omán, con la mediación del canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi. Las conversaciones se desarrollaron por separado entre el ministro de Exteriores iraní, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, en un formato que refleja la profunda desconfianza existente entre ambas partes.
Previamente, Araghchi había marcado con claridad las líneas rojas de Teherán, recalcando que un cese completo del enriquecimiento de uranio es “absolutamente inaceptable” para Irán. Según explicó, las discusiones deben centrarse en escenarios donde el enriquecimiento continúe, acompañado de garantías verificables de que el programa nuclear iraní tiene exclusivamente fines pacíficos, tal como establece el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP).
El Canciller iraní también insistió en que el programa de misiles del país debe quedar fuera de la agenda, al considerar que la única cuestión objeto de negociación es el dossier nuclear, en consonancia con la postura histórica de Irán de rechazar cualquier intento de ampliar las conversaciones a ámbitos vinculados a su capacidad defensiva.
Desde Teherán, las autoridades reiteran que Irán cree en la diplomacia y en las negociaciones basadas en el beneficio mutuo, pero advierten que no aceptará diálogos bajo coerción, ni acuerdos que ignoren el levantamiento efectivo de las sanciones, consideradas por el Gobierno iraní como una forma de guerra económica contra su pueblo.