Indignado por la decisión del alto tribunal, Trump ordenó el viernes 20 de febrero un arancel inmediato de 10 por ciento sobre todas las importaciones, además de los aranceles existentes. La ley le permite imponer un gravamen de hasta 15 por ciento durante 150 días, aunque podría enfrentarse a impugnaciones legales.
Durante ese periodo, su administración trabajará en la emisión de nuevos aranceles «legalmente permisibles», afirmó.
«Yo, como presidente de Estados Unidos de América, voy a aumentar, con efecto inmediato, el arancel mundial de 10 por ciento a los países, muchos de los cuales han estado ‘estafando’ a Estados Unidos durante décadas, sin represalias (¡hasta que yo llegué!), hasta el nivel totalmente permitido y legalmente probado de 15 por ciento», escribió en una publicación en Truth Social.